EDITORIAL

Al mirar retrospectivamente los años que vamos dejando atrás, constatamos que están llenos de contrastes. Alegrías y penas, logros y fracasos, vicisitudes, sorpresas y algunas certezas se mezclan en un todo que nos identifica. Nuestro contrastado derrotero se va abriendo a nuevas experiencias que pasamos a consolidar con el tiempo. Más que con palabras, nuestras vidas hablan a través de hechos, ejemplos y, sobre todo, a través de las acciones. Son estas las que permanecen en el tiempo y nos trascienden. “Obras son amores” —dice el refrán popular.

Dado que están compuestas por mujeres y hombres comunes y corrientes, a las organizaciones les sucede lo mismo que a sus adherentes. Nuestro CPEAC cumplió sesenta años y su camino ha sido a la imagen de sus socios y directivos de turno: con logros y frustraciones. De los logros nos felicitamos y nos sentimos sanamente orgullosos, honrando a quienes nos precedieron; de las frustraciones, procuramos superarlas con perseverancia y con nuevas acciones que vayan dejando huellas.

El año 2025 ha sido complejo para el mundo y para nuestros dos países en múltiples aspectos. Lo sabemos. Vivimos una realidad que nos penetra, nos conmueve e interpela, y ante la cual cada persona responde a su manera. Como institución representativa de la comunidad chileno-croata, hemos tratado de actuar conforme al mandato reflejado en nuestros estatutos: una irrestricta prescindencia de lo político y lo religioso, junto al compromiso permanente con una comunidad que busca mantener su identidad a través de actividades creadoras de vínculos estables entre Chile y Croacia, y la fraternidad entre sus miembros, así como hacia la comunidad que nos rodea.

Lo realizado el año pasado nos refuerza la esperanza de que este 2026 sea un año en el que se materialicen acciones importantes. Algunas ya están en la carpeta y necesitarán nuestra energía para alcanzar el éxito que esperamos.

Insistiremos en dos grandes ejes que forman parte de nuestra estrategia institucional:

Primero: contribuir cada vez más a la unión de todas las organizaciones de la diáspora en Chile, sin exclusión, buscando la complementariedad entre ellas y las acciones comunes que puedan impulsarse. Nadie sobra; nos necesitamos mutuamente para actuar en función del imperativo de fidelidad a la nación croata.

Segundo: consolidar lo definido y acordado durante la última asamblea general del mes de octubre, consistente en renovar nuestras acciones, incorporar a las generaciones jóvenes e innovar en los métodos de trabajo para hacerlos más acordes con la nueva realidad. La necesidad de mantener vigentes nuestras organizaciones pasa por incorporar a quienes están llamados a permanecer por largo tiempo en ellas.

Y como es durante la cosecha cuando se aprecia la bonanza de los frutos de la huerta, diremos que este año nos aprestamos a labrar en suelo fértil, a sembrar, regar y cosechar. Cuidaremos la plantación para que no crezcan malezas ni broten en ella las asperezas del terreno, para alejar el dañino “mal de ojo” que genera la envidia del que planta en quinta ajena, y para proteger el tallo con la savia vivificante que hace crecer el follaje.

Los frutos jugosos que son valores y obras deleitarán paladares y almas. Las abejas —incansables obreras de la naturaleza— se encargarán de hacer germinar el polen para multiplicar los sabores que son principios, y la nueva semilla de una obra común, sólida y perdurable.

Bienvenido sea este 2026 que iniciamos. Será un año fructuoso que recordaremos.

Hacia una buena cosecha 2026

La mayoría de los turistas que visitaron Croacia durante el verano europeo ya han regresado a sus hogares. Este año, hemos podido apreciar la presencia de numerosos chilenos en las costas de Dalmacia, así como también argentinos, brasileños y mexicanos. Seguramente todos han vuelto felices de lo visto y lo vivido. Conversando con algunos de ellos, destacan unánimemente el cariño a flor de piel que han recibido por parte de parientes o simplemente de la gente con la que se cruzaron en plazas, calles y mercados. Es un hecho indesmentible: Croacia atrae y cautiva mucho más allá de su paisaje natural.

En nuestro país, el mes de septiembre nos trajo una noticia de gran regocijo, sobre todo para los descendientes de croatas. Nuestro socio y amigo, el talentoso escritor Ramón Díaz Etérovic, poeta, cuentista y novelista, fue designado con el Premio Nacional de Literatura. Motivo de alegría y orgullo para toda la comunidad. Ramón se suma a una larga lista de descendientes de croatas que han alcanzado esta magna distinción: Ernesto Livacic, Roque Esteban Scapa, Lenka Franulic, Fabian e Ivan Jaksic, Patricia Stambuk, Eric Goles, Antonio Skarmeta.

Octubre será un mes relevante para nuestra institución. Primeramente, porque cumplimos sesenta años de existencia, y el hecho es, en sí mismo, significativo. Nos inscribimos en una historia hecha por otros profesionales y empresarios; la respetamos, la valoramos y la asumimos plenamente como nuestra. Es sobre ella que sembramos para el futuro. Las generaciones que nos han antecedido supieron hacer del CPEAC una organización representativa, activa y solidaria. Su trayectoria de identidad, apoyo a Croacia y a sus descendientes, ha sido altamente valorada en ambos países. No podemos entonces dejar de agradecer a esos precursores que tanto entregaron a la comunidad. Nuestra gratitud será permanente.

Octubre será también el mes en el que presentemos el nuevo sitio web institucional renovado y nos reunamos para realizar nuestra asamblea general ordinaria, la que deberá pronunciarse acerca de la gestión del directorio y elegir a sus nuevos representantes. Momento cúspide al que ya hemos llamado a participar a los miembros activos y que esperamos desarrollar en las mejores condiciones. Abogamos por una participación que legitime la instancia.

En coherencia con las orientaciones del Directorio, las que ya hemos manifestado en comentarios anteriores, reiteramos que el CPEAC persigue la renovación permanente de sus acciones y la de sus miembros. La identidad croata de la cuarta generación no se expresa de la misma forma que la de quienes nacieron de padres o madres croatas o de los que compartieron lengua y cultura en los brazos de sus abuelos. La identidad de los más jóvenes es un proceso paulatino al cual podemos contribuir con acciones de acercamiento e incremento de vínculos con Croacia: conocer su historia, primeramente y, ojalá, estudiar el idioma. Saber, por cierto, valorar a la nación más allá de sus fronteras, crear redes que faciliten nuevos vínculos, intercambiar e interactuar con Croacia y su diáspora, expresar nuestra solidaridad conjuntamente, como comunidad, son algunos de los ejes que requieren una mayor dedicación dentro del CPEAC y de las instituciones hermanas.

Entendemos que nuestra vigencia pasa necesariamente por asociar a otras generaciones que puedan relevarnos. Serán ellas las encargadas de apropiarse del legado recibido por nosotros y de llevar esta nave a nuevos puertos, algunos aún sin descubrir. Innovar es la misión complementaria que debemos también asumir. Nuestra eficiencia como organización de profesionales debe necesariamente calzar con los tiempos que vivimos.

Renovar es permanecer